Cuando voy a un lugar sin expectativas, siempre algo termina sorprendiéndome. Hace tiempo que opté por manejarme así en la vida y me funciona bastante bien, suelo sorprenderme de todo y no frustrarme por –casi - nada. Pero esta vez el mérito no fue mío. Su calidez, carraspera y pureza de graves penetraron en mi sensibilidad sin el más mínimo aviso.